Con la presencia de los secretarios municipales Rodrigo Fernández (Gobierno) y Raúl La Cava (Políticas Sociales y Desarrollo Humano), la Comisión de Servicios Públicos del Concejo retomó el tratamiento de varios proyectos referidos al sistema de estacionamiento medido y el rol de los naranjitas en la ciudad.
Los funcionarios expusieron la mirada del Departamento Ejecutivo sobre el tema, aunque no impulsan un proyecto propio y aclararon que aspiran a que el cuerpo logre una norma consensuada y aplicable en la práctica.
La Municipalidad imagina un nuevo esquema, que cuenta ya con una definición provincial de intervención de la Policía en caso de naranjitas no autorizados, a partir de la reciente modificación del Código de Convivencia de esa jurisdicción.
Fernández indicó que lo ideal sería extender el actual polígono de estacionamiento medido, incluyendo ocho grandes sectores (centro ampliado, y barrios Cerro, Jardín y Villa El Librertador); implementar la figura de constatadores de estacionamiento (verificarían si cada auto activó el estacionamiento medido); delimitar el horario entre las 8 y las 20 y dejar el resto de la noche, fin de semana y feriados libres; terminar con el contacto personal entre naranjita y propietario del vehículo; ejercer fuerte control sobre la ilegalidad; y avanzar en un esquema específico para los espectáculos públicos.
Esos lineamientos incluyen la actualización de la app de estacionamiento, dentro de la aplicación municipal Mi Docta, para incorporar la tecnología en todo el proceso.
Fernández recordó que el estacionamiento controlado surgió con Germán Kammerath en 2001. En 2004 Luis Juez autorizó las cooperativas de naranjitas y en 2016 Ramón Mestre inició el uso de una app. Luego, en 2020, Martín Llaryora creó el Sistema de Estacionamiento Municipal y determinó los polígonos en vigencia.
El funcionario reivindicó el sistema de cooperativas y su bien funcionamiento, pero marcó que ahora, por la crisis económica y social, ingresaron otros actores a la tarea de cuidar coches, lo que generó los problemas que se intenta corregir.
“La nueva Ley provincial delimitó claramente lo que es legal y lo que es ilegal. Desde el municipio queremos asegurar reglas claras y un orden, con una norma que sea realmente aplicable”, amplió.
Actualmente hay unas 400 cuadras con estacionamiento controlado y medido, alrededor de 350 naranjitas autorizados a través de cooperativas, y entre 1.000 y 1.500 no autorizados.
Por su parte, Raúl La Cava pidió “no criminalizar el trabajo” y “seguir apostando por las cooperativas que están hace años y funcionan bien”. Recordó que sus integrantes están registrados, y que deben acreditar que no tienen antecedentes y que no han protagonizado hechos violentos. “Lo que está ordenado no es el problema”, resumió.
“La mitad de la ciudad hoy es pobre. No podemos contener todo. Lo que sí podemos hacer es acomodar la convivencia. No hay quejas sobre las cooperativas, ni sobre la aplicación”, insistió.
A su turno, Rodrigo Fernández planteó como desafío “recuperar el espacio público”, tal como ya lo hizo el municipio con el Parque Sarmiento. “Ahora contamos con otras herramientas porque la ley marca la diferencia entre legales y no legales, de modo que la policía pueda actuar”, sostuvo.
El estacionamiento medido recauda mensualmente $50 millones, una cifra que se considera baja. Esperan revertirla con la ampliación del polígono y financiar con eso el reordenamiento de los naranjitas. Su ingreso saldrá de cada control de vehículo que realicen.
La próxima semana, la Comisión recibirá a funcionarios de la Secretaría de Ciudad Inteligente, para analizar cómo será el funcionamiento de la app para estacionamiento.
