Vaya épica se construyó Senegal este domingo en la final de la Copa Africana, una sobre la que se puede decir que pasó de todo sin exageración mediante. Fue triunfo 1 a 0 en tiempo extra para los Leones como visitantes de Marruecos, organizadora del certamen y favorita para levantar el trofeo después de 50 años.
Hasta los 90 minutos la final transcurrió como cualquier otra, mucho nervio y situaciones repartidas. Pero a partir de ahí se desató la hecatombe. A los 94 le anularon el gol del título a Senegal por un empujón previo sobre Achraf Hakimi (PSG), bastante tenue por cierto, y cuatro minutos después el árbitro congoleño cobró -vía VAR- un penal para Marruecos por un supuesto agarrón contra Brahim Díaz (Real Madrid), de esos que se ven de a cientos en cada pelota parada que va hacia el área.
La seguidilla arbitral, sumada a una previa repleta de suspicacias y denuncias del lado senegalés, derivó en una indignación tal por el lado visitante que el DT Pape Thiaw se metió a la cancha e hizo retirar a casi todos sus jugadores hacia el vestuario. Razones no le faltaban.
Entre el VAR, las protestas, la salida de los jugadores y su respectivo regreso pasaron poco más de 20 minutos. Y como si faltaran condimentos, a la hora de ejecutar el penal a Brahim Díaz (Real Madrid) se le ocurrió picarla… De tan mala manera que fue directo a las manos de Edouard Mendy (ex Chelsea, elegido mejor arquero del mundo en 2021 y ahora en el Al-Ahli saudita). Una verdadera locura por parte del atacante nacido en España. Primero porque le salió pésimo, y segundo porque de haber sido gol hubiera generado una batalla campal de antología por cómo venían los ánimos.
La cosa se fue al tiempo extra y la justicia divina no se hizo esperar. A los cuatro minutos apareció el volante Pape Gueye (Villarreal) para sacar un zurdazo inatajable y desatar la locura, ahora alegre, de los senegaleses. En lo que restó de partido se repartieron una por lado: algo parecido a un milagro en el área visitante y una doble atajada increíble del marroquí Bono, acostumbrado a los grandes escenarios.
Así las cosas, Senegal levantó la segunda Copa Africana de su historia (la primera fue en 2021) y Marruecos se quedó con la ganas de hacer lo propio (la única la obtuvo en 1976) cuando tenía todo a favor.
Pensando en la próxima Copa del Mundo, el equipo de Sadio Mané (Al Nassr de Arabia Saudita) levantó mucho sus acciones y ahora preocupa un poco más a sus rivales de grupo, Francia, Noruega y el ganador del repechaje entre Irak, Bolivia y Surinam. Para Marruecos, una desilusión considerable antes de la cita en la que comparte zona con Brasil, Escocia y Haití.
Fuente: Página 12
