Año olímpico: honrar la tradición y festejar los Juegos

Cuatro generaciones de surfistas (de 15 a 73 años) se juntaron en Mardel para una jornada única

Por Julián Mozo – Prensa Quiksilver

Daniel Gil camina sobre su larga tabla, llega a la punta, se para dejando que los dedos de sus pies queden “colgando”, vuelve caminando hacia atrás, dobla la tabla, mete un paso de baile y sale de la ola con estilo. En la playa se escuchan los clásicos gritos y silbidos de felicitación para otra maniobra del 9 veces campeón argentino de longboard, quien surfeó con estilo para llevarse el Ala Moana Log Fest en su primera edición. Un nuevo torneo, con tablas retro de más de 2m75 (9 pies), que la organización decidió incluir en esta fiesta del surf que se realiza todos los veranos en el balneario marplatense Honu Beach con el objetivo de honrar la tradición y celebrar el crecimiento de un deporte que en este 2020 será olímpico. Pero, claro, para Fernando Aguerre, este soñador-hacedor que logró incluir al surf en los Juegos Olímpicos el valor va más allá. “Este día es una forma de demostrar que el surf no es uno solo, que se puede disfrutarlo con tablas cortas y largas, con una o cuatro quillas, y con diferentes estilos. Antes estaba mal visto si surfeabas con una tabla o de una forma distinta a lo establecido. Pero todo cambió. Antes al distinto no se lo aceptaba. Hoy, ya no es así. No hay un bien y un mal, una forma de comer, de hacer música, de ser o de vivir. Y tampoco de surfear… Hay más respeto por la diversidad y esto es lo que queremos potenciar, buscando el respeto también en el agua. Es necesario aceptar las diferencias, apoyar al que es distinto para que sea lo que quiere ser y no lo que la sociedad espera que sea”, explicó.

Fotos / Gentileza

Danny Gil. Ganador. | Fotos / Gentileza

La jornada empezó con la quinta edición del Quiksilver 70s, una competencia vintage única en el mundo que reúne a cuatro generaciones de surfistas (de 15 a 73 años), se desarrolla por equipos (4 de 6 miembros cada uno) y, quizá lo más interesante, se disputa con 4 tablas retro, copias de aquellas de 2 quillas que marcaron los años ‘70. Todos los surfistas, sobre todo los más jóvenes, debieron adaptarse a surfear con versiones que poco tienen que ver con las actuales. “Al ser más gruesas los bordes se traban en el agua y no podés hacer cortes y maniobras cerradas como estamos acostumbrados. Tenés que ir más a un surf de línea, con estilo, como hacían ellos en aquella época”, analizó Lucía Cosoleto.

No sorprendió entonces que quien mejor sufeara fuera Santiago Muñiz, el 2 veces campeón mundial ISA, único que pareció no tener dramas con las tablas. Haciendo gala de su talento y fluidez, el rider estrella de Quiksilver ganó su serie en categoría Open y se llevó el premio TCL a la mejor maniobra del día (agarró una ola a gran velocidad y terminó con el único aéreo del día). “Son tablas distintas, pero me encantan. Son para divertirse y yo hoy me divertí”, contó. A pocos metros, luego de verlo surfear, Aguerre hacía un comentario divertido que buscó reflejar las diferencias de épocas. “Cuando ves lo que hace Santi en una de estas tablas te das cuenta que los malos en aquella época no eran las tablas sino nosotros…”, dijo.

Cuatro. Generaciones en un día de competencia y, a la vez, diversión en el balneario Honu Beach. | Fotos / Gentileza

El team ganador fue Mantarrayas (25 puntos), integrado por Lucio Eyras (se impuso en Leyendas), Andrés Mena (segundo en Master), Andrés Mondo, Jay Cianciarulo (ambos compitieron en Open), Lucía Indurain (se impuso en Damas) y Franco Radziunas (ganador en Juniors). “En los 70 era todo más salvaje y, a la vez, más natural y artístico. Recién en los ‘80 llegó el profesionalismo, el mayor énfasis en la competencia, en el negocio. A veces es normal que, cuando un deporte se vuelve más competitivo, se aleje un poco de la esencia que lo movilizó primariamente, la búsqueda de olas, de lugares sin gente, la importancia de tener estilo… Es lógico que, cuando el deporte evoluciona, se empiece a perder un poco eso”, analizó el siempre lúcido Martín Passeri, actual campeón argentino y surfista más ganador de la historia (6 títulos).

Santi Aereo. | Fotos / Gentileza

Pioneros. Fernando Aguerre juega con sus muletas mientras charla con sus compañeros de aventuras. | Fotos / Gentileza

Como cada año, los más chicos disfrutaron del intercambio con los experimentados. “En cada edición aprendo algo nuevo de ellos. Siempre te cuentan una anécdota o te dan un consejo. Me pone feliz compartir un día con surfistas de distintas generaciones en un ambiente no competitivo”, dijo Cosoleto.

Sr. Flavio. | Fotos / Gentileza

Por su lado, Muñiz, acostumbrado a ir a los lugares con gran tradición en el surf, señaló: “Un día así, con tantos detalles retro y varias generaciones, es único en el mundo. Sirve para que nos nutramos, para escuchar a los más grandes, para que nos pasen su sabiduría. Estamos acá porque antes estuvieron ellos”. A poco metros, asintió Jay Cianciarulo, hijo del músico Sr. Flavio y flamante fichaje de Quiksilver para su inicio en las competencias internacionales de longboard. “Tengo 20 años, pero me siento como en casa en eventos que rememoran los viejos tiempos. Lo nuevo no me representa tanto, me gusta más lo antiguo. Me pasa lo mismo en la música. Siempre estoy viendo videos viejos de música y surf”, resaltó quien fue segundo en el Log Fest (desafiante de Danny Gil, el ganador). Sr Flavio siente placer cuando se le comenta lo que dijo Jay. Como cuando lo observa fluir en el agua. “A mis hijos nunca los obligué a nada. Podrían haberme salido rebeldes, en el sentido de hacer lo contrario a mí, pero eligieron este camino del respeto y el gusto por el pasado”, reconoció. El fundador y autor de varios de los hits de los Fabulosos Cadillacs llegó con su familia y le prestó especial atención al Log Fest que se disputó con tablas retro con una sola quilla y sin pita, como marca la historia de los logs.

El cierre, tras la ceremonia que tuvo premios de Quiksilver por $102.000, no podía quedarle a otro que no fuera Aguerre. Fernando, con una anécdota de los ‘60, volvió a valorizar la inclusión y su lucha, que lo convirtió en el único argentino en la historia en meter a un deporte en un Juego Olímpico. “Cuando otros surfistas se referían despectivamente al longboard le decían log, porque significa tronco o trozo de madera. Y los longboarders, en vez de ponerse mal, tomaron bien la ‘verdugueada’ y la convirtieron en algo positivo. Se hicieron llamar loggers (leñadores). Por eso hoy les rendimos honor a estos loggers que marcaron una época. Y los aceptamos como parte de un surf que tanto creció para seguir permitiéndonos vivir mejor cada día”, resaltó quien en este 2020 vivirá un año soñado. Fernando cumplirá 50 años surfeando parado en una tabla y además estará en Tokio, como líder del debut del surf olímpico. El gran impulsor de un deporte que se pone de moda, pero no olvida su esencia, sus orígenes y sus raíces.