Andy Ruiz, de sufrir acoso por su sobrepeso, a ser campeón ante Joshua

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Andy Ruiz, de sufrir acoso por su sobrepeso, a ser campeón ante Joshua

  • El nuevo campeón de los pesos pesados fue víctima de acoso infantil por su físico de pequeño y todo su entorno le decía que nunca llegaría a nada

  • El mexicano nacido en Estados Unidos reconoció que de joven creía ser un perdedor y que se acercó a amistades peligrosas, pero que el boxeo le salvó la vida

En muchas ocasiones, cuanto antes la vida te golpea, antes creces. Esto se puede aplicar a múltiples campeones que en su niñez tuvieron sufrieron acoso. Como Lewis Hamilton, al que incluso sus profesores del colegio le decían que nunca llegaría a ser nada en la vida, el mexicano Andy Ruizpudo cumplir ayer el sueño de su vida haciéndose con tres títulos mundiales de peso pesado. Todo ello, después de una vida complicada en la que el boxeo le ha salvado, como el propio púgil reconoció antes del combate de este domingo contra Joshua. Y es que la historia de Andy Ruiz es de aquellas que inspiran, que demuestran que no hay nada imposible si uno se lo propone. Que nunca hay que rendirse ante las adversidades y que, por mucho que el resto hable, lo único que importa es centrarte en tu objetivo. Y lo demás, llegará. La recompensa está ahí, a la vuelta de la esquina, y bien lo sabe el mexicano nacido en Estados Unidos(Imperia Valley, California), después de sorprender al mundo dejando en la lona a Joshua.

Todo estaba en contra suyo. Las apuestas estaban 31 a 1 a favor de su oponente. Y en cuestión de físico, a simple vista, parecía todo decantado. Antes del combate, Andy Ruiz tuvo que aguantar de todo por parte de los aficionados. Múltiples apreciaciones sobre su físico, fofo, con bastantes kilos de más, que parecía no tener nada que hacer ante el cuerpo musculado, fibrado y escultural de Joshua. Le dijeron de todo por su aspecto, pero Andy nunca perdió la compostura ante las burlas previas.

Soy rechoncho y corto, pero rápido como un rayo”, dijo el púgil, de 121 kilos de peso (unos 10 más que su oponente) en la rueda de prensa anterior al combate para responder a sus críticos.

Joshua y Ruiz, cara a cara en el pesaje

Joshua y Ruiz, cara a cara en el pesaje

Sácame de mi cuerpo pero déjame los mismos atributos; la misma altura, el mismo golpe, la misma barbilla, el mismo corazón y la misma mente. Me vería diferente, pero lo que te hace ser un campeón es lo que está dentro de ti”, añadió también en las redes sociales. Y es que para Andy, lo que estaba viviendo en los días anteriores al combate, no era más que la repetición de una película que ya vio desde pequeño: el acoso.

“En un momento dado fui un poco sensible al respecto cuando era joven. Siempre fui un niño grande”, reconoció Ruiz, quien cuando empezaba en el boxeo a los 7 años tuvo que empezar luchando ante adultos debido a su mayor estatura: “En mi primera pelea amateur, tenía siete años y no había niños en mi peso, así que luché contra hombres mayores. Me costó un poco acostumbrarme y a veces me deprimía”. Pero no lo hizo. No agachó la cabeza pese a que le dijeran que nunca podría triunfar con ese cuerpo.

“El boxeo me salvó la vida”

“Quise dejar de escuchar a los escépticos que me decían ‘eres demasiado grande, demasiado gordo para estar en el gran escenario’. Así que lo recordaré el sábado y diré, ‘te lo dije”, decía antes del combate, algo que finalmente pudo cumplir y con creces, haciendo historia e iniciando así una nueva vida de campeón. Un ganador que un día creyó ser perdedor, pero lo que no sabía es que lo único que estaba haciendo es empezar a ganar el combate más importante de su vida, el de su cabeza.

“He sido un perdedor toda mi vida. La forma que tengo, la forma en que me veo. Estoy listo para convertirme en el primer campeón de peso pesado de México. Nunca me han eliminado. Todavía soy joven, tengo 29 años, nunca he sido herido y nunca he estado en una gran guerra. Esta es la pelea más difícil de mi carrera, pero sé que lograré una gran sorpresa”, agregaba antes de convertir sus palabras en hechos. El niño gordo es ahora el niño campeón. Aquel chico que admitió que años más tarde admite sin tapujos que de adolescente era “un pequeño gángster” con amistades equivocadas. “El boxeo me salvó la vida”. Cierto. E hizo historia, enfrentándose una vez más a las burlas, como en su niñez. “Esto es por lo que he estado trabajando duro. No puedo creer que haya hecho realidad mis sueños”. Esta vez volvió a ganar. ¡Lo dijiste!