J.J. Arcega, del mate al touchdown

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J.J. Arcega, del mate al touchdown

  • Hijo y sobrino de la dinastía Arcega del baloncesto, es el primer español elegido en el draft de la NFL. Philadelphia Eagles, campeón hace dos años, le seleccionó en 2ª ronda (puesto 57)

José Joaquín Arcega nadie le conoce por su nombre completo en Estados Unidos. Para sus amigos es simplemente J.J. y en el dorso de su camiseta se lee Arcega-Whiteside, proclamando con orgullo su mestizaje tanto cultural como racial. Es hijo de Joaquín Arcega, el menos conocido de la saga aragonesa que marcó el baloncesto español en las décadas de los 80 y 90, y sobrino de los olímpicos y más famosos Fernando (Los Angeles’84) y Pepe (Barcelona’92). Recientemente se ha convertido en el primer español seleccionado en el draft de la NFLPhiladelphia Eagles, campeón hace dos años, le eligió en segunda ronda (puesto 57) mejorando las previsiones más optimistas de este receptor de 1.90 m. de estatura y 102 kg. de peso.

J.J., nacido en Zaragoza en 1996, tenía las cartas marcadas por el basket hasta que decidió no pasar más por el aro. Su padre vistió numerosas camisetas (CAIAndorraGuadalajara, diversos equipos en Portugal…) hasta que se estableció en Carolina del Sur, adonde le llevó su esposa Valerie, una americana que fue la estrella y máxima anotadora de la universidad de Appalachian State. El crío, que aterrizó en EE.UU. con seis años, jugó a basket hasta que, harto de escuchar los consejos de su familia respecto a lo que hacía bien y lo que no, decidió probar el fútbol americano en high school. Libre de reproches, halló el espacio para construir su propia historia.

Le reclutó la Universidad de Stanford, en California, que le ofrecía un elevado nivel académico (estudia Relaciones Internacionales y Organización Política) además de una beca deportiva. En su primer año no jugó, algo frecuente en los ‘freshmen’ o novatos, pero en el segundo y el tercero logró 14 touchdowns, ganó un buen puñado de yardas y llamó la atención de los ‘scouters’ profesionales. Tras diversos contactos, acordó inscribirse en el draft para que le eligieran los Eagles.

“Salvaje en la red zone” (las últimas 20 yardas del campo), “muy seguro de manos” o “capaz de ganar terreno tras recibir impactos” son algunas de las notas de los ojeadores de la NFL respecto a J.J., que tiene un más que respetable salto vertical (86 cm.), seguramente herencia de sus genes baloncestísticos.

Si debutará en la NFL o no es algo que está aún por ver. Ahora deberá pasar por el ‘training camp’ de Philadelphia y superar diversos cortes antes de obtener un puesto entre los 53 hombres que configuran una plantilla profesional. En caso afirmativo secundará a Alejandro Villanueva, el gigantesco (2.06 m. y 145 kg.) tackle izquierdo y titularísimo línea de ataque de los Pittsburgh Steelers, que es hijo de españoles aunque nació en Mississippi.

Villanueva, militar de carrera, no pasó por el draft y llegó a la NFL por la puerta de atrás tras diversos intentos infructuosos. El primer equipo que le ofreció un contrato fue, precisamente, Philadelphia Eagles. La pasada campaña logró el primer y único touchdown de su carrera, algo muy infrecuente en un jugador de su posición, en una jugada de engaño. Su principal tarea es proteger el flanco izquierdo de su quarterback, el veterano Ben Roethlisberger, de las acometidas de la defensa rival. El tackle izquierdo suele ser el mejor pagado de la ‘offensive line’ –los cinco hombres que ejercen de guardaespaldas del lanzador– porque la mayoría de quarterbacks son diestros y cuando se perfilan para lanzar el balón su lado ciego es el izquierdo, así que necesitan a su mejor hombre allí para defender esa zona oscura.