La campeona mundial y olímpica Támara Echegoyen, de 35 años, y la joven Paula Barceló, de 23, afrontan la clasificación para los Juegos de Tokio 2020 con confianza

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Támara Echegoyen: “Paula y yo podemos hacer grandes cosas juntas”

  • La campeona mundial y olímpica Támara Echegoyen, de 35 años, y la joven Paula Barceló, de 23, afrontan la clasificación para los Juegos de Tokio 2020 con confianza y aseguran que pueden “hacer grandes cosas juntas”.

Echegoyen es la gran ‘dama’ de la vela española. Ha sido la primera tripulante femenina en la última edición de la Volvo Ocean Race -Vuelta al Mundo por equipos- como tripulante del equipo español ‘Mapfre’, que finalizó en segunda posición.

Su carrera en vela ligera y olímpica es impresionante. Entre otros títulos ha sido campeona de la clase Elliot6M (Match Race en Londres 2012) y campeona mundial de esta clase en 2013tricampeona del mundo de la clase Vaurien (2001,2002 y 2005) y campeona de Europa y del mundo de la clase 49er.FX (2016).

Desde enero de 2013 Támara compitió en la clase 49er.FX junto a la cántabra Berta Betanzos que dejó la clase 470 para formar tándem con ella. Una gran unión que se mantuvo hasta después de los Juegos RíoEn junio de 2018 Berta decidió retirarse de la competición.

Juntas finalizaron en cuarta posición en Río’16 y Támara, tras concluir su participación en la vuelta al mundo anunciaba su nueva compañera de campaña olímpica: la palmesana Paula Barceló.

A sus 23 años, Barceló ha sido dos veces campeona del mundo juveniljunto a Silvía Mas, de la clase 470 (2016 y 2017). Su espina clavada fue quedar fuera de los JJ.OO. de Río 2016, ya que la plaza la obtuvieron Bárbara Cornudella y Sara López, de nuevo sus rivales para Tokio 2020.

Berta y yo navegamos tres años juntas y lo cierto es que forjamos una gran amistad y disfrutamos mucho. Además, Paula es testigo de que Berta fue la gran impulsora de nuestro equipo porque cuando yo estaba en la vuelta al mundo, ella llevó las riendas de la campaña olímpica y trabajó muy fuerte con Paula“, declaró Echegoyen.

Sobre su nueva compañera, destaca “su madurez”. “Es tal como yo, que tengo 35 años. No noto que ella tenga solo 23 años, se adapta rápidamente a todo. No soy una persona que hace proyectos por el simple hecho de hacerlos, estudio todas las variables y creo que Paula es la culpable de haber podido hacer un proyecto para los Juegos de Tokio 2020 en menos de dos años“, recalcó.

Tenemos asumido que es un reto muy grande, no solo el clasificar al país para los Juegos, que creemos que se puede hacer; no solo nuestro equipo sino otros equipos españoles. Lo importante es el llegar a los Juegos con opciones de medalla. Y para eso tenemos mucho trabajo por delante“, indicó la regatista orensana.

Debemos ser conscientes -prosiguió- de que el nivel que tenemos ahora no es mismo que el de otros equipos que llevan ya tres años navegando y nos falta un poco de tiempo para ser consistentes en los resultados “.

Para Barceló “cualquier persona con un poco de sentido común desearía juntarse con Támara”. La experiencia de Echegoyen contrasta con la ilusión de Barceló para quien estar en Tokio 2020, “sería como un sueño”.

 Yo gané dos campeonatos del mundo como juvenil, pero el cambio al pasar a absoluto es muy grande y cuando llegas ves que casi no sabes nada. La realidad es la que vivo ahora en el Princesa Sofía con la explanada llena de barcos donde navegan los mejores del mundo“, comentó.

El Mundial de la clase 49er. será en diciembre en Auckland (Nueva Zelanda) y Támara cree que España, que acudirá con tres equipos, no tendrá problemas para clasificarse por país (habrá seis plazas en juego).

Hay que creer en lo que se hace porque se está haciendo un buen trabajo y confiar en eso, pero sí que es verdad es que en un Mundial los deportistas nos jugamos más que una plaza. Nos jugamos una beca ADO y otras cosas y hay que pensar que no se trata solo de llegar a los Juegos, sino tener la capacidad económica que te permite seguir navegando“, remarcó.

Echegoyen no quiso avanzar nada sobre su posible retorno a la vela oceánica. “Es cierto que me gustaría seguir involucrada en ella porque es un mundo del que me queda tanto que aprender, que me daría mucha rabia no tener más acceso a él. Sea como sea mi fijación ahora es Tokio 2020 y una vez acabe, espero poder volver hacer otra vuelta al mundo“.